lunes, 31 de enero de 2011

#egypt, la revolución del «pájaro azulado»

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La noche del 13 de julio de 1789, a los franceses se les acabó la paciencia con el Antiguo Régimen. Decidieron que al día siguiente asaltarían La Bastilla y terminarían con Luis XVI. El 25 de enero —o #25jan en Twitter— a los egipcios les pasó lo mismo con Hosni Mubarak, el presidente que ostenta el poder desde hace tres décadas. Como hicieran los revolucionarios franceses del dieciocho, decidieron organizarse y ocupar la plaza de Tahrir, en El Cairo. Y no la desalojan pese al toque de queda ni a la presencia militar.

Dibujo de @ElShaheeed

El primer acontecimiento fue determinante para el devenir de Europa. El segundo aspira a serlo en el norte de África. Entre ambos median más de dos siglos y la tecnología se ha convertido en aliada para que la población se organice frente al poder. 


Pero como afirmó la bloguera egipcia Zeinobia horas antes de que su espacio en internet fuera censurado por el Gobierno, «lo que enfrenta  el régimen no es el resultado de la revolución de las redes sociales, sino más bien los resultados de las estúpidas políticas corruptas de los últimos treinta años».

La edad media de edad del país, en el que el 98 por ciento de la población vive en torno al 3.5 por ciento de tierra que baña el río Nilo, es de 24 años.  Entre esa juventud, predomina el paro y la precariedad laboral. El hartazgo de sus ciudadanos es así comprensible en un país de ochenta millones de habitantes —de los que quince viven en El Cairo— y cuyo PIB viene creciendo a un ritmo del ocho por ciento en los últimos años, según la CIA.

Esta misma fuente indica que la inflación egipcia está disparada en el 12.8 por ciento y el déficit público se desorbita hasta el 80.5. La vigesimoséptima economía mundial se endeuda pese a ser la decimocuarta productora de gas natural y a que los servicios y la industria copan el 38 y el 48 por ciento del PIB, respectivamente. Son datos propios de un país desarrollado en el que, sin embargo, el veinte por ciento de los egipcios vive en la pobreza.

Egipto es clave para el mercado del petróleo y del transporte de mercancías de Asia a Europa por el canal de Suez. Su buena convivencia con Israel le convierte en piedra angular de las relaciones internacionales. Poco le importa eso a quienes tratan de derrocar a Mubarak, tal y como hicieran los tunecinos con Ben Alí hace dos semanas. Pero es la máxima preocupación de Europa, que enmudece con las tensiones de sus vecinos del sur, y de Estados Unidos, al que la inestabilidad en la zona parece asustarle.

Internet no se calla
«No nos vamos a callar. Tanto si eres cristiano, como si eres musulmán o ateo, exige tus derechos a la derecha maldita. Los lograremos de un modo u otro. Nunca seremos silenciados», grita un egipcio en un vídeo que recorre internet. La red es el arma de los ciudadanos del siglo XXI y los poderosos lo saben. Por eso, en un gesto propio de las peores dictaduras, Mubarak cortó las comunicaciones el jueves.



Es demasiado arriesgado que el veinte por ciento de los egipcios con conexión pueda traficar con sus ideas de ese modo y trasladar sus reivindicaciones a internet. Es casi el doble de la media africana, aunque sólo un cinco por cierto accede a Facebook, según World Internet Statas. De forma simultánea, países como China cercenaban la posibilidad de emplear #egypt como término en Twitter.

En España repite desde entonces en el «top» 10 del «trending topic», la lista de palabras más repetidas. Muchos egipcios han burlado  la censura. Algunos como @monaeltahawy o @sharifkouddous superan los quince mil seguidores. «En el mundo actual un 'tweet' de un chico de 18 años afecta a los mercados financieros y a las diplomacias internacionales», indica Marc Garrigasait, presidente de Koala Capital Sicav.   

En 1789 las acciones individuales de los revolucionarios franceses no tenían tanta repercusión, pero como sucede ahora en Egipto, cada iniciativa personal perseguía el bien común. Es la revolución del «pájaro azulado» de Twitter.

3 comentarios to “#egypt, la revolución del «pájaro azulado»”

  • 1 de febrero de 2011, 1:13
    Luis says:

    Hola Cocor,

    Mu buena tu entrada, con toso esos datos que has buscado. Aún así, llevo tiempo pensando que el fenómeno Twitter y su capacidad de movilziación están sobredimensionados... El tema de la Ley Sinde es un ejemplo de ello; que 6.000 personas especialmente interesadas en este tema no hagan más que conversar sobre él no significa que "la blogosfera esté en llamas" o que "Internet se haya rebelado". Evidentemente, Twitter juega un papel importante en revuletas como las de Egipto, pero no es más que una forma nueva de seguir haciendo lo mismo que se ha hecho en otros procesos revolucionarios.

    Te recomiendo este articulo de Malcolm Gladwell, un geniecillo del New Yorker titulado "Why the revolution will not be tweeted". Es, simplemente, genial.

    http://www.newyorker.com/reporting/2010/10/04/101004fa_fact_gladwell

    Un abrazorrr

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  • 1 de febrero de 2011, 4:23
    ACocoB says:

    No debo haber conseguido mi objetivo. Trataba de sostener la idea de que Twitter es sólo una herramienta más a disposición de las revoluciones. En 1789 no disponían de ella, y aún así pudieron con el Antiguo Régimen. Hoy facilita las cosas, pero tampoco es el acabose.

    Leeré el artículo ;)

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  • 2 de febrero de 2011, 9:55
    Luis says:

    Estamos de acuerdo entonces ; )

    Un abrazo

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